domingo, 20 de julio de 2008

Iguazú



















Hay una bruma que te reclama. Un aviso de nube blanca y una humedad insistente sobre los cuerpos. Cae como plomo el calor de la selva.

Es una herida en la tierra, la savia del mundo derramada, arrojada con fuerza desde la superficie de sus entrañas. Son los ríos como sangre por las venas del sueño. Arrastran su memoria y se suicidan. Son serpientes de agua deslizando su vientre por las grietas sucesivas, resolviendo el braile de sus cauces, volviendo a nacer de un rugido indescifrable que disuelve su médula y la evapora.

Hay lágrimas que brotan con sólo mirarlas.


miércoles, 16 de julio de 2008



















Caen como ruinas

las vigas de esta casa,

la piel que encierra el alma,

razón para tu cuerpo.

La horma aplazada de tu sola doblez

o un modo distinto de entender el miedo.


Caer


como caen al vacío

las piedras de tus huesos.


lunes, 7 de julio de 2008
























Dónde el blanco de tus días,

la desabrida amplitud de los segundos

en esta quietud sin forma de estar vivos.


Dónde el quicio que separa

el andamiaje imperfecto de tu piel sin entorno,

tus vaciados senos,

la órbita celeste de su conjugación,



la callada

metamorfosis del alma.






reflejo
























Tu imagen doblada

y la tarde


relamiendo su extremo en la ventana.

domingo, 6 de julio de 2008

James Turrel





















Una puerta de luz

como el sueño del mundo.

Un tumulto de arista inacabada

sopesando el filo de las cosas,

el imán gravitatorio de un fantasma

que inflama la razón de todo lo que toca.


Un asalto

de color infinito.

sábado, 28 de junio de 2008

haybales







Si no es más que el mundo

que se pliega,

enredos de persiana

bajo el sol poniente,

el orden minucioso

escondido en la tarde

de unos linos revueltos,

como el sueño de un párpado.


Igual a la edad epicéntrica

de su sortija.

Tan pronto tan quieta

tan abatida.


Como si no hubiera prisa,

siquiera destino.

Su sombra es su motivo,

la única razón de su peaje.


Queda

el llanto vertebrado,

el pentagrama extendido

sobre un pedazo de tierra.


Las miro sin urgencia,

con paciencia de isla,

como el sedal transparente

que ha perdido su anzuelo.




Sorprendida en la costumbre de esperar

quedo sola, haciéndome,

como una espiral de paja que se anilla en su centro.

jueves, 12 de junio de 2008



















(imagen: chema madoz)

Tengo los pies mojados
de tanto caminar bajo la lluvia

las manos encharcadas,
la boca sorprendida inundada de arcilla.


He ido devorando
los charcos de las calles

y he visto agonizar
cien cuerpos de botella estrangulados
en el umbral de un acueducto.

lunes, 9 de junio de 2008

amuchedúmbrate en mi cama

13 Amuchedumbrate ...

Amuchedúmbrate en mi cama
y deja en las alfombras tu pasado.
Desnuda no del cuerpo o de los poros,
ven sino en defensa de ti misma.
Desnuda mente sola mas sin lágrimas.

Amuchedúmbrate en mi cama
y trae contigo a todas las que has sido.
Pon una multitud aquí en las sábanas
que aplauda nuestro abrazo incontenible.

Amuchedúmbrate en mi cama.
Y yo tendré
que amarte con el mundo
en nuestras manos

la galaxia en las pupilas.

Con todo lo que soy
con lo que he sido.
Amuchedúmbrate en mi cama.

martes, 9 de octubre de 2007

la cena


Hacia dónde mirar, en qué lugar de la mesa sentarse. Escoger del menú los platos, la bebida, para no caer en la monotonía, no aburrirse, no llenarse en exceso, y no acabar ebrio de intimidad o vino.
De qué manera matar la espera, el pan, las aceitunas.
Y otra vez, hacia dónde mirar, dónde dejar caer la vista.
De qué modo pausar la comida, cada sorbo de vino, cada bocado.
Conseguir durar más de media hora.
Observar.
Degustar cada sabor, cada olor.
Y abstraerse.
Sentirse bien en la soledad del restaurante, bajo la atenta compañía de personas desconocidas.
Cenar entre el silencio propio y las conversaciones ajenas. Detenerse en los diálogos o hundirse en un libro, o en la explicación de la cepa del vino impresa en la botella.
Durar.
Sentir el privilegio de estar sola.